• Diagno Salud

¿Qué relación hay entre las emociones y la comida sana?

Por qué una incorrecta nutrición altera el funcionamiento hormonal del organismo y del cerebro produciendo trastornos.


Comer implica múltiples significados más allá de lo nutricional


Pregunta persona x: Tengo necesidad de bajar de peso por problemas de corazón y de presión alta, pero hice muchas dietas sin ningún resultado duradero. Tengo 53 años y una vida medio complicada.


Toda persona necesita alimentarse para vivir: sin comer de manera adecuada o sin comer saludables y variados alimentos, no es posible tener salud física y mental.


Pero comer no es sólo ingerir alimentos sino que se entreteje con la vida emocional. Por ejemplo, cuando un bebé es amamantado no solo recibe leche: también advierte que desaparece la desagradable sensación de hambre, siente un tibio contacto con su madre, percibe palabras, miradas, sonrisas, besos, mimos y atención.


Es decir, no solo se alimenta sino que se vincula con la madre quien adquiere para ese psiquismo en formación un significado prevalente en su desarrollo personal.


Cuando un bebé es amamantado no solo recibe leche: también siente el contacto con su madre.


En la vida social existe la asociación entre “celebrar, comer y beber”, fácil de comprobar en cenas compartidas con parejas o amigos, en banquetes de bautismos, comuniones o casamientos, en comidas de trabajo, en aniversarios, despedidas, clausura de congresos, cierre de negocios.


Mucho más que comida


Sin embargo, no es lo mismo compartir una comida exquisita con alguien insoportable que una comida sencilla con otro agradable. (De ahí el dicho “Contigo, pan y cebolla”.)


Así como comer implica múltiples significados más allá de lo nutricional, lo mismo ocurre con el no comer. Desde siempre, todas las sociedades han tenido prohibiciones definidas relativas a la ingesta de ciertos alimentos y/o en ciertas fechas, en su mayoría de origen religioso.


Así, los budistas sólo pueden ingerir pescados pero ninguna carne animal; los hindúes tienen prohibido comer carne vacuna; los judíos, carne de cerdo. También el ayuno está presente en casi todas las religiones cuya finalidad es la penitencia, el sacrificio o el expresar rechazo por lo material.


Existe la asociación entre “celebrar, comer y beber”, fácil de comprobar en cenas compartidas con parejas o amigo.


En la actualidad, se suman a los criterios religiosos otros valores que impone la sociedad, los cuales tienen marcada influencia en la mente de ciertas personas y es en esta época en que mayor prevalencia tienen los trastornos de alimentación (obesidad, anorexia nerviosa, bulimia y otros no bien especificados).


Probablemente, también por el diseño de esquemas mentales relacionados con la estética corporal y la búsqueda de aceptación social a través de un modelo físico, los cuales se combinan con conflictos emocionales.


Se puede afirmar que mientras estos últimos permanezcan sin resolver, se nieguen o se oculten, el proceso de la alimentación se verá seriamente comprometido. De ahí surge el frecuente fracaso de las dietas más variadas.


Toda persona necesita alimentarse para vivir: sin comer de manera adecuada o sin comer saludables y variados alimentos, no es posible tener salud física y mental.

Una incorrecta nutrición altera el funcionamiento hormonal del organismo y del cerebro produciendo trastornos afectivos, de ansiedad, pensamientos obsesivos, conductas compulsivas. Y lo inverso también es válido.


Para muchos, la comida es un mal alivio para la angustia, depresión, vergüenza o culpa; para otros, la comida es símbolo del amor del que carecen y para algunos la comida es la nutrición necesaria para vivir y tener salud.


Cuanto más emocional es un individuo, mayor descontrol tendrá en la cantidad y frecuencia de sus comidas, por lo cual el comer bien o mal será, en definitiva, el fruto de significados emocionales o inconscientes siempre muy presentes y activos que se deben atender.



CR



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